El barrio en el que pase mi niñez se llama Fisherton Industrial, un barrio de trabajadores, familias poco numerosas y muchas fabricas de todo tipo. Al recorrer sus calles podias ver a los costados los residuos de hierro que las fabricas desechaban y sentir ese olor a fabrica dificil de describir con palabras, un olor peculiar casi unico, como una mezcla de madera y tierra mojada juntas.
Todos los mediodias podias ver una gran cantidad de trabajadores que salian de las fabricas vestidos con sus trajes azules, llenos de grasa y tierra que recorrian las calles hasta el almacen de la esquina donde la señora los recibia con la comida lista. Eramos pocos los chicos que habia en el barrio, algunos eramos parientes o amigos, nos conociamos de la escuelita del barrio o de la iglesia pero lo que teniamos en comun era que nos gustaba salir andar en bici por las calles ya que no habia mucho transito, o jugar a la pelota en la vereda de la señora mas vieja que siempre nos sacaba a los gritos y despues le contaba a nuestras madres.
Los dias de lluvia, eran los mas indicados para jugar en la casa de algun vecino donde la mama te esperaba con la chocolatada caliente y las tortafritas con dulce de leche. Camino a mi casa se podia ver a las vecinas juntando la ropa de las terrazas apuradas y gritandole al marido que la ayude yo me reia mientras llegaba a mi pasillo saltando los charcos tratando de pisar las piedras que habia puesto mi papa para poder pasar sin ensuciarse.
Recuerdo a todos los vecinos agruparse en la esquina los dias de tormeta en medio de la lluvia para, entre todos, poder limpiar las zanjas que se llenaban de botellas y mugre. Todos los vecinos de la cuadra, en especial mujeres y niños observando como los hombres trabajaban, algunos traian tortafritas, otros mates y los mas avivados venian trayendo paraguas y pilotos para los que trabajaban.
Los dias de sol eran mas divertidos podias jugar en la vereda, en la calle andar en bici, hacer guerras de globitos con agua, jugar a la bolita y a la pelota. Las vecinos mas viejos se sentaban en la vereda a tomar mates y mirar a todos los que pasaban. Las "chicas" del barrio se sentaban en un grupito de dos o tres a sacarle mano a todos, en un tur barrial podías conocer a los periodistas de chimentos mas reconocidos, la llamada chica 10 (por desgracia mi madrina) ella sabía todos sobre todos, a su vez le pasaba la información la almacenera de la otra cuadra y esta información era confirmada por la kiosquera top, la de los productos caros y el kiosco más lindo.
Mi barrio no era el que mejores casas tenía ni el más poblado, pero era un barrio de trabajadores y gente humilde que a pesar de sus problemas te recibían con una sonrisa y la puerta abierta.
En la actualidad al volver, encuentro que ya nada es como solía ser, las calles estan mejor pavimentadas, las pocas casas que habia ahora son de dos pisos y los chicos que antes jugaban conmigo poblaron el barrio de nuevos chicos y chicas que al pasar te chocan con sus bicis o te empujan mientras corren.
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